martes, 10 de febrero de 2026

Presente

Siempre supe que todo aquello que me propusiera lo cumpliría porque soy capaz de esforzarme hasta lograr mis metas, dejar atrás mis lazos y levantarme triunfante. ¿Para qué? ¿Para quién? Esa persona me da miedo, pero es la que me mantiene con vida. Eres tú, Yohan. Te he dejado las riendas para que nos saques adelante.  

Sé que en el futuro lograré lo que quiero, en mis momentos libres no saldré al parque ni al cine, no iré a comer ni a cenar, permaneceré en la intimidad de mi nueva habitación sin esperar llamada alguna. Acaso tendré un mensaje de mi madre esperando a que me comunique con ella, mirarlo me hará sentir ingrata y aun así no marcaré porque no querré fingir que soy feliz. Me sentaré en la silla frente a mi escritorio, daré algunos sorbos al café tibio que reposa a un lado y seguiré escribiendo mi novela pese a que mis ojos no logren distinguir las letras, justo como en este momento. Pensaré en mis fantasmas y dedicaré algunas lágrimas para Johan, Laura, Santiago y Demian. Recordaré mis viejas amistades perdidas y sólo Dios sabe si el recuerdo será agradable u horrible. Lo tengo todo calculado, como casi siempre. 

Al final vivir es peor que haber muerto. Seguir diez años después requirió más fortaleza de la que pude tener en aquella noche donde me zampé aquellas pastillas o de aquella tarde cuando empujé la cubeta y me dejé caer. No estoy triste. Sólo no entiendo y nunca entenderé el por qué siempre acude a mí la necesidad de escribir cuando estoy viviendo en el mundo real, ¿acaso es una forma de querer escapar? La gente allá afuera me está drenando de una forma que nunca imaginé. Me he visto siendo una persona completamente dfistinta, finalmente lo he logrado: me he vuelto una persona sociable y capaz de comunicarse. Ya no es necesario escribir todo el tiempo en todas partes, puedo hablar y expresarme, pero aun hay algo... hay algo que se siente terriblemente mal. O sólo soy yo temiendo aceptar el cambio.  

Vivir la vida que viví en mi pasado sólo fue la forma de querer estar en un mundo donde no tenía que esforzarme, donde me dejaba ser y sentir con otros que al final no me importaron lo suficiente como para mantenerlos a mi lado, y yo no fui lo suficientemente importante tampoco para ellos. Honraré a las pocas personas que pueda en mi memoria, en mi recuerdo, y a las que no, no les deseo ni el bien ni el mal, pues ya las he olvidado. 

Siempre lo supe, Yohan, que tú sí tendrías el valor de vivir y por eso siempre te callé, pero a partir de ahora quiero que te hagas cargo de nosotros y nos lleves a ese futuro donde por fin H, h, V y yo podamos descansar.  


—R.A. —

domingo, 11 de enero de 2026

Felicidades

Sólo quedan reminiscencias de aquellos años horribles, mas ya no es mi normalidad. Las personas no exageran al decir que ponerte de pie teniendo depresión es un gran logro. Tantos años 'perdidos', llorados y olvidados en mi habitación sólo mirando a través de la ventana los atardeceres, las noches, como una rosa en su florero. Esperando ser olvidada por la gente que amé, que me amó. Aprender a dejar, a seguir, a olvidar...

Nos han vendido la creencia de ser 'alguien' en la vida a costa de perdernos a nosotros mismos. Un día sonreí al sentirme en paz con la idea de partir al Valinor cuando llegue la hora, porque, aunque no cambié al mundo, sí cambié algunos mundos. Los rostros conocidos, las personas que encontré en el camino: estoy segura de que entré en sus vidas en el momento adecuado, de que cambié su perspectiva y ellas cambiaron la mía; me acompañaron con un farol en mano para sortear mi propia oscuridad.

A diez años de no cumplir la promesa de acabar con mi vida, sigo aquí, escribiendo, ya no en mi madriguera, sino exponiéndome al público, por si mis letras alcanzan a alguien sumergido en sus propias tinieblas y que si tú no lo entiendes, tampoco importa: nunca más agacharé la cabeza ni me avergonzaré de lo que soy, de lo que fui ni de lo que seré.

Al final, la tormenta amainó. Sigo aquí sabiendo que quizá en el futuro vuelva a llover. Supongo que así es la vida; supongo que ya lo he aceptado. Y si mañana me traicionaran los pensamientos y decidiera no seguir, sepan esto: sí, fui feliz. Realmente lo fui, cuando creí que nunca en esta vida lo sería.

Y eso vale más que cualquier desgracia que haya pasado en mi vida. 


- R.A.-